HERALDO DE ARAGÓN se hace eco hoy de la falta de recursos humanos en los centros educativos en el ámbito de la orientación. A pesar de las recomendaciones de la Universidad y de otras entidades en cuanto a las ratios, los centros estamos desbordados ante los casos que nos van llegando, muchos de ellos relacionados con la salud mental y el alza de alumnos con necesidades especiales.

El Foro de Orientación Educativa de la Escuela Pública de Aragón celebró hace unos días un encuentro para abordar este y otros problemas del día a día.

Reproducimos la información publicada por HERALDO DE ARAGÓN con la participación de nuestra orientadora, Marimar Martínez.

 

Orientadores educativos en Aragón: «Cada vez nos llegan más casos, son más complicados y no damos abasto»

“Cada vez nos llegan más casos y son más complicados, muchos de salud mental, que llegan a límites insospechados. Es solo una parte de nuestra labor y no damos abasto». Quien habla así es Pilar Andrés, orientadora del instituto Élaios de Zaragoza, que cuenta con 517 alumnos de secundaria y bachillerato. Atender a estos chicos cuando llaman a su despacho, a veces como a un salvavidas, es solo una de sus funciones. La más urgente cuando un adolescentes le plantea una situación o un problema de este calado.

«No hacemos terapia, pero vemos a estudiantes todas las semanas para hacer un seguimiento y ver cómo se encuentran hasta que los atienden en un recurso de salud mental. Los derivas a los servicios del Salud, pero también están sobrecargados y con listas de espera», remarca Ana Carmen Royo, orientadora del centro público integrado de formación profesional (FP) Corona de Aragón de la capital aragonesa.

Al centro de FP Corona de Aragón asisten 1.400 estudiantes presenciales y están ella a jornada completa y otro profesional a media. Hay iniciativas que les suponen una ayuda, como el programa de tutorías afectivas «que funciona bien gracias a profesores voluntarios». Otras ideas como la creación de un espacio de bienestar no se pueden poner en práctica por la falta de personal.

Mari Mar Martínez, orientadora en el instituto zaragozano Virgen del Pilar, destaca la importancia del contacto continuo con las familias sobre todo cuando se trata de menores de edad. «Hay casos en los que con las madres nos llamamos por teléfono para comprobar si su hijo ha llegado a su casa tras salir de clase. Si no lo haces no te quedas tranquila, aunque no sea tu responsabilidad», explica.

El Virgen del Pilar, con unos 1.200 alumnos de secundaria, bachiller y FP (más de 800 de FP) y unos 150 profesores, cuenta con dos orientadores «con ocho horas de docencia». «No es suficiente para la realidad que se vive en unas aulas en las que hay una gran diversidad reflejo de la sociedad», asegura Martínez. La plantilla jurídica del instituto no contempla un profesor de servicios a la comunidad, pero sí tienen siete horas semanales a este profesional de la mano del programa PROA+ de centros educativos con alumnado en situación de vulnerabilidad. El colectivo de orientadores reclama la presencia de esta figura en los centros.

En los cuatro años que lleva en el Virgen del Pilar ha vivido el incremento de chavales que necesitan algún tipo de apoyo educativo. «El primer año en FP tuve dos alumnos con actuaciones generales (medidas para facilitar su aprendizaje) y este curso son 23», apunta Le preocupa el impacto que está teniendo en la FP que se titule en la ESO con adaptaciones curriculares significativas, lo que genera «mucho sufrimiento y frustración» en ese alumnado.

Exceso de burocracia

La elevada burocracia, de la que se quejan todos los docentes, se suma a la sobrecarga de trabajo. Muchos problemas se abordan por protocolos (ideación suicida, acoso escolar, bandas juveniles, agresiones sexuales). Y aunque eso signifique una gestión más eficiente, conlleva mucho papeleo.

«Si quieres afrontar un conflicto de manera reparadora y que los estudiantes aprendan, los procesos son lentos. Hay que aclarar lo ocurrido, hablar con ambas partes, juntarlos… Hay soluciones rápidas como la expulsión que no solucionan nada», remarca la orientadora del centro de FP Corona de Aragón. Recuerda que la detección de las necesidades en las primeras etapas educativas y la prevención son fundamentales. Lamenta que los equipos de los colegios de infantil y primaria «todo lo que pueden hacer es evaluar, evaluar, y evaluar y no llegan por falta de profesionales a la formación de los maestros y los planes en los centros».

Andrés pone el foco en otro hándicap con el que se encuentran: «No disponemos de tiempo para coordinarnos con el equipo docente, poner en marcha las actuaciones generales, preventivas y hacer formación… aprovechamos el rato del café o del recreo porque no nos queda otra».

«La continuidad genera un vínculo de confianza»

Eduardo Felipe, orientador del centro público integrado (cpi) Galo Ponte de San Mateo de Gállego, subraya las ventajas y desventajas de ejercer en el medio rural. Por un lado «la coordinación con los profesionales sanitarios de referencia es muy rápida y cercana«. Por otro lado, se enfrenta a carencias como las aulas de español u otros programas de aprendizaje inclusivo «a los que no se puede acceder por no tener el número mínimo de alumnos necesario».

En los cpi, al abarcar desde infantil hasta bachillerato, «llevas tres etapas y se generan muchas capas de trabajo, al final tienes que estar formado en todo», apunta. Con 500 alumnos en el centro se siente «afortunado» porque con 21 chicos en 4° de la ESO tiene tiempo «para mantener dos entrevistas individuales con ellos a lo largo del curso con temas de orientaciónes profesional». Dentro de dos años, cuando sean dos clases y 50 estudiantes no podrá dedicarles esta atención tan personalizada. También recalca la importancia de la continuidad de los profesionales los centros, gracias a la que «se genera un vínculo y una relación de confianza que facilita que verbalicen lo que les ocurre y sienten».

Estos cuatro orientadores participaron recientemente en un encuentro sobre orientación profesional organizado por la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía. En ella explicaron las experiencias que llevan a cabo en este campo que constituye otra de sus tareas. Reclaman para mejorarla más tiempo y más recursos, además de una web oficial que recoja todos los itinerarios y reforzar el trabajo en red.